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25 años siguiendo el halcón de Eleonora en Talayuelas

 

Halcón de Eleonora (Falco eleonorae)

En el año 2001 observé por primera vez el halcón de Eleonora (Falco eleonorae) en la laguna de las Ollas, Talayuelas. Era un 7 de julio al anochecer. Sorprendido contemplé 8 ejemplares que sobrevolaban el lago para alimentarse de escarabajos sanjuaneros (Melolontha melolonta) y libélulas. Esta fue una de las primeras veces que se observaba esta especie en el interior de la Península Ibérica. 


Halcones de eleonora y un vencejo común en Talayuelas, 25/6/26


Este pequeño falcónido nunca fue fácil de localizar debido a su peculiar fenología. Es una especie migratoria que llega a las costas mediterráneas entre finales de abril y mayo. En este momento aprovechan el final del paso migratorio prenupcial, para alimentarse de pequeñas aves e insectos medianos. 


Laguna de Talayuelas, 25/6/26


Una vez acaba el tránsito de la migración, han de realizar un nuevo desplazamiento para encontrar sustento. Entonces se desplazan hasta el interior de la Península, donde aprovecharan la eclosión de grandes insectos en las zonas boscosas y húmedas del interior, en ese justo momento es cuando podemos encontrarlos en Talayuelas. 


Luna del 25/6/26 en Talayuelas

Al caer la tarde, se activan los grandes insectos alados, y repentinamente aparecen los halcones. Generalmente forman pequeños grupos que siguen las concentraciones de insectos, por ello dependiendo de su presencia o no, sobrevuelan la pinada, otras veces remontan más alto de las crestas o bajan hasta casi tocar la laguna. Una vez los detectan gracias a su vista, con rápidos quiebros los atrapan con las garras y se los comen sin dejar de volar. 


Halcón de Eleonora


En los 25 años de registros que tengo de esta especie, he observado una media de 6,23 ejemplares/año. Esta primavera de 2026 pude observar 6 individuos que aparecieron a partir de las 20:30 horas del 25 de junio. Repetí observación la mañana siguiente, desde la 6 de la mañana hasta las 10 horas, pero no apareció ningún individuo.

El halcón de Eleonora tiene una población reproductora en las costas mediterráneas españolas de entre 950 y 1.170 parejas. En el País Valencià solo cría en las islas Columbretes donde, en 2019, se reprodujeron 62 parejas.


Halcón de Eleonora

A finales de julio inician las puestas en pequeñas oquedades y repisas de los acantilados marinos, de Baleares o Columbretes. La eclosión de los pollos se retrasa respecto a otras rapaces, para que coincida su nacimiento con el inicio del paso migratorio postnupcial. Esto permite que los padres puedan alimentarlos capturando las pequeñas aves que entran cansadas, desde de una larga travesía por el mar, lo que facilita mucho su captura. 


Escribano triguero en Talayuelas 26/6/26

Una vez desarrollados los pollos, entre los meses de octubre y noviembre, todos juntos emprenden un titánico viaje de más de 10.000 km, que les llevará a atravesar el continente africano, para dirigirse hasta las costas del África oriental. Allí pasan el invierno entorno a las islas de Madagascar, Mauricio y Reunión, donde capturan grandes insectos de los bosques húmedos. Para encontrarlos no dudan en remontar el vuelo a las zonas montañosas, hasta los 1.200 m de altitud. Han de alimentarse a consciencia, porque en abril les espera otro viaje de regreso que sumará otros 10.000 km, para conseguir regresar a sus zonas de cría. 


Floración de Polygonum amphibium


Entre finales de primavera y principios del verano la laguna de Talayuelas vive un momento de plenitud de su biodiversidad. La tarde del 25 y la mañana del 26 de junio me permitieron disfrutar de una laguna tapizada de las vistosas flores rosas del Polygonum amphibium, que se levantaban unos centímetros por encima del agua tiñendo su superficie de un rosa de cuento. Sus inflorescencias sobresalían de entre las plantas flotante, la lenteja de agua (Lemna minor) y las acorazonadas hojas de Ranunculus peltatus i R. trichophyllus


Bisbita campestre en Talayuelas, 26/6/26

La laguna es el reino de las anátidas, la más abundante es la focha común (Fulica atra) que tenía un ejército de pollos de todas las edades. Les acompañaban varias parejas de ánade azulón (Anas platyrhynchos), de porrón europeo (Aythya ferina), de zampullín común (Tachybaptus ruficollis) y una solitaria garza real (Ardea cinerea).


Curruca mirlona

En la franja de vegetación que rodea la zona inundada crecen carrizos (Phragmites australis), juncos de laguna (Scirpus lacustris) y espadañas (Typha latilolia), justo por donde revoloteaba el cistícola buitrón (Cisticola juncidis).


Cebada en Talayuelas, 26/6/26


En los alrededores todavía se cultivan campos de cereal, estaban segaban la cebada (Hordeum vulgare), cosa que aprovecharon al amanecer tres ciervos (Cervus elaphus), para comer el grano que había dejado caer la cosechadora. Desde dentro del cereal se oían los cantos de varias codornices (Coturnix coturnix), mientras los bisbita campestre (Anthus campestris) ponían un contraste musical aflautado, cantando desde cualquier percha que les sirva para marcar su territorio. El complemento lo ponían tres liebres ibéricas (Lepus granatensis), que correteaban en el límite de los cultivos. 


Cogujada montesina

Andando por la pista pedregosa se dejó ver una cogujada montesina (Galerida theklae) y un grupo de gorrión chillón (Petronia petronia), mientras un escribano triguero (Miliaria calandra) vigilaba desde lo alto de un romero (Salvia rosmarinus).


Tarabilla común en Talayuelas, 25/6/26

A la sombra de dehesa que ocupa antiguos campos, que está dominada por grandes encinas (Quercus ilex) y que rematan algunas nogueras (Juglans regia), crece una buena muestra arbustiva y aromàticas. Hay espesas coscojas (Quercus coccifera) que rivalizan en tamaño con las carrascas. A sus pies se extiende una buena muestra de brezos (Erica arbórea) y E. scoparia. Los tomillos (Thymus leptophyllus) siguen en flor perfumando el entorno y las estepas (Cistus salvifolius) ponen la nota de color con sus flores. 


Verderón común

Este es el reino de las aves de los sotos y muchas de ellas estaban acompañadas por sus polluelos. Observé alcaudón común (Lanius senator), curruca cabecinegra (Curruca melanocephala), curruca mirlona occidental (Curruca hortensis), escribano soteño (Emberiza cirlus), grupos de pardillo común (Linaria cannabina mediterranea), algún verderón común (Chloris chloris) y la omnipresente tarabilla europea (Saxicola rubicola).


Milano negro

Dedicados al arte de atrapar con la boca cualquier insecto, en el cielo había buenos números de vencejo común (Apus apus), algunos individuos de golondrina común (Hirundo rustica) o de avión común (Delichon urbicum). Además de los protagonistas de la escena, seis halcones de eleonora, en algún momento sobrevolaron la zona otras rapaces. Observé un busardo ratonero (Buteo buteo), un milano negro (Milvus migrans), un halcón peregrino (Falco peregrinus brookei) y un grupo de corneja de negra (Corvus corone). Mientras tanto, por el alto de los cerros se cernía una culebrera europea (Circaetus gallicus), en busca de algo que cenar.


Corcino en Talayuelas 26/6/26

Dentro de la espectacular pinada de gigantes rodenos (Pinus pinaster), se movían las palomas torcaces (Columba palumbus) y se oía, más que verse, a las oropéndolas (Oriolus oriolus). Abundan los pinzones (Fringilla coelebs) y los Jilgueros (Carduelis carduelis). Escondidos dentro la espesura del bosquer, rompía la tranquilidad del amanecer la ronca de dos corzos (Capreolus capreolus). Poco después tuve la suerte de sorprender un joven corcino que, seguramente por su inexperiencia, hasta se dejó hacer alguna foto. Por la noche el único canto que competía el de las ranas, era la matraca del chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus).


Bosque de pino rodeno, Talayuelas

Al final de la primavera, poder disfrutar de un anochecer seguido de una alborada, es todo un espectáculo natural bastante infravalorado respecto de otras zonas mucho más celebradas, pero por eso mismo resulta mucho más intenso.  

Villargordo es biodiversidad

 

Embalse de Contreras

Este verano he dedicado cuatro jornadas a recorrer varios rincones naturales de Villargordo del Cabriel. Explorar la naturaleza de un paraje desconocido siempre es una aventura que requiere paciencia, perseverancia y prestar mucha atención al entorno, por ello es mejor caminar despacio y en silencio, huyendo de vías frecuentadas.

En junio visité la umbría del Molino el día 6, el Mulatón y el Rabo de la Sartén el día 13, por último las Salinas de Villargordo el día 20. El 19 septiembre hice un recorrido por la presa y el poblado de Contreras, este es un lugar que frecuento por las especies singulares que se pueden observar.

Repasaré las especies que encontré e intentaré aportar algunos detalles las rutas y mapas que faciliten el recorrido a cualquier observador de la naturaleza.  



RUTA DEL MOLINO DE LA UMBRÍA, 6/6/21

Este es un recorrido circular que se ha señalizado recientemente, comienza y termina en las puertas del camping Kiko Park Rural. Estas son unas instalaciones, donde encontrareis cabañas de madera, parcelas para acampar y para caravanas, así como un albergue con restaurante. Sin duda es el mejor lugar para pernoctar y reposar después de realizar estas rutas naturalistas.  

En la puerta del camping hay que seguir la pista que continua dirección oeste, al llegar a la altura del túnel del AVE se puede optar por subir al cerro y volver por la umbría, pero recomiendo empezar al revés, a primera hora ir por la umbría, a orillas del embalse, donde se observan muchas más especies que en el espeso pinar del cerro. Es más agradable volver bajo la sombra del pinar cuando hace más calor. Es una ruta cómoda de 7 kilómetros aunque la subida al cerro salva mucho desnivel en pocos metros.


Estornino negro

En los alrededores del camping se ve avión común (Delichon urbicum)estornino negro (Sturnus unicolor), golondrina común (Hirundo rustica), tórtola turca (Streptopelia decaocto) y gorrión común (Passer domesticus balearoibericus).


Carpa (Cyprinus carpio)

En primavera hay que prestar atención al embalse y a las orillas porque pueden observarse aves acuáticas como la cigüeñuela común (Himantopus himantopus), garza real (Ardea cinerea) o el somormujo lavanco (Podiceps cristatus). En el agua se pueden ver carpas (Cyprinus carpio carpio) enormes.


Escribano montesino

En la ladera de la umbría se pueden observar especies como el alcaudón común (Lanius senator), la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), la curruca rabilarga (Sylvia undata), el escribano montesino (Emberiza cia), el jilguero europeo (Carduelis carduelis), el serín verdecillo (Serinus serinus) o el escribano triguero (Miliaria calandra).

Hay que prestar atención al espeso pinar que crece en el cerro, con suerte podremos detectar al cuco común ibérico (Cuculus canorus bangsi) o la oropéndola europea (Oriolus oriolus).


Colias de Berger


En las zonas bajas cercanas a la orilla del embalse la vegetación se abre, entra mucha luz y todo está lleno de flores, aquí abundan las mariposas. Esa mañana encontré cardera (Vanessa cardui), colias de Berger (Colias alfacariensis), doncella punteada (Melitaea cinxia), lobito listado (Pyronia bathseba), medioluto herrumbrosa (Melanargia occitanica) y niña celeste (Polyommatus bellargus). Había más especies pero no pude identificarlas, con un caza mariposas aquí se podría identificar algunas especies más. Destacaba la presencia de los preciosos e inofensivos abejorros comunes (Bombus terrestris).


Abejorro común 


En el cielo planeaba un águila calzada (Aquila pennata), una pareja de cuervo grande (Corvus corax), paloma torcaz (Columba palumbus) y vencejo común (Apus apus).


Buitre leonado


Llegada a la punta de la umbría el contraste del azul del agua embalsada y el verde del pinar con el cielo crea un espacio muy fotogénico. Hay que prestar atención a la orilla de enfrente, a la parte manchega, en  esos cortados se reproducen unas pocas parejas de buitre leonado (Gyps fulvus) que seguro veréis planear majestuosos.


Embalse de Contreras

La senda abandona la orilla, gana altura con rapidez, ese tramo de la senda no permite levantar la vista del suelo. Una vez lleguemos al alto del cerro disfrutaremos de un paisaje singular, una naturaleza salvaje cortada enormes infraestructuras, las vías del AVE y los viaductos de la A3. En el cielo vuelan grupos de avión roquero (Ptyonoprogne rupestris), si se presta atención es fácil descubrir alguna cabra montés (Capra pyrenaica) que no tienen demasiado miedo del caminante, incluso se dejan hacer buenas fotos.


Mirlo común

En el cerro la senda se convierte en pista que atraviesa el pinar, primero se oyen y después de pueden ver el mirlo común (Turdus merula) y grupos de pinzón vulgar (Fringilla coelebs).

A medio día aumenta la temperatura y se activan los reptiles, cuando inicié la bajada, sobre la boca del túnel del AVE, encontré una culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) y unos metros más adelante un espectacular lagarto ocelado (Timon lepidus) adulto.




RUTA DEL RABO DE LA SARTÉN, 13/6/21


Chinches punteados (Graphosoma semipunctatum)


Desde la puerta del Kiko Park a primera hora cogí una senda que baja al embalse. Esta es una zona termófila donde crecen enormes pies de hinojos que en esta época están en flor, sus grandes inflorescencias se llenan de muchos insectos libando y en la zona abundan las mariposas.


Inflorescencia de hinojo

A los abejorros se les añaden tranquilas avispas papeleras (Polistes dominula) que os ignorarán y las laboriosas abejas europeas (Apis mellifera). Hay grupos de coloridos chinches punteados (Graphosoma semipunctatum) y un interesante cigarrón, un insecto similar a los saltamontes y grillos, del suborden Caelifera, de la familia Bradyporidae.


Medioluto Inés (Melanargia ines)


Las mariposas que pude identificar en este lugar fueron banda acodada (Hipparchia alcyone), doncella mayor (Melitaea phoebe occitania), lobito listado (Pyronia bathseba) y medioluto Inés (Melanargia ines).


Escribano soteño

Les acompañaban una collalba rubia (Oenanthe hispanica) con ceba para sus pollos, un precioso macho de escribano soteño (Emberiza cirlus) y un grupo de pardillos (Linaria cannabina mediterranea).


Collalba rubia


A orillas del embalse observé ánade azulón (Anas platyrhynchos), gallineta común (Gallinula chloropus), garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), garza real (Ardea cinerea) y una pareja de somormujo lavanco (Podiceps cristatus).


doncella mayor (Melitaea phoebe occitania)

El pantano lo frecuentan embarcaciones a motor de pescadores, una de ellas demostró el incivismo de una parte de este colectivo. Atravesaba nadando el ancho brazo del embalse un corzo, primero pasó una motora que o no lo vio, o lo ignoró, que es lo que hay que hacer. Enseguida apareció otra lancha que se acercó al azorado corzo, asustado e indefenso nadaba aceleradamente intentando ganar la orilla para ponerse a salvo. Creí que se ahogaría a consecuencia del estrés de tener encima a los pescadores, pero por suerte pudo llegar a la orilla y desapareció en el bosque, después de haber posado involuntariamente para los móviles de esos inconscientes.


Halcón peregrino

Con mal sabor de boca deshice camino para dirigirme al Rabo de la Sartén. En lo alto de la Umbría me llamaron la atención los chillidos de una rapaz que me permitieron asistir a una pugna territorial entre rapaces. Una familia de halcón peregrino mediterráneo (Falco peregrinus brookei) compuesta por dos adultos y dos pollos volanderos atacaba a un águila calzada (Aquila pennata).

La más agresiva era la enorme hembra de peregrino, ganaba altura y picaba hacia la cabeza del águila, cuando estaba a punto de chocar sacaba sus poderosas garras, armadas con unas afiladas uñas. La calzada solo podía evitar el impacto dándose la vuelta, girando su espalda hacia el suelo y levantando sus fuertes garras como escudo.


Águila calzada

Al ataque de la hembra de peregrino le seguía el del macho, pero como es mucho más pequeño no llegaba a acercarse demasiado a la asustada águila. Toda la escena la contemplaban desde lo alto, a una distancia prudencial, los dos pollos volanderos de halcón nacidos este año. Seguro que se fijaban para aprender las técnicas de ataque a un águila que les dobla en tamaño. Durante todo el lance no dejaron de chillar añadiendo más dramatismo a la confrontación territorial. Después de repeler varios picados la calzada de fase oscura logró alejarse de la umbría y los halcones desaparecieron en dirección contraria.


Pez sol (Lepomis gibbosus)

Antes de llegar al Rabo de la Sartén en uno de los brazos del embalse pude observar parte de la fauna piscícola que vive en las aguas del embalse. Hay que advertir que todas eran especies alóctonas, introducidas por los pescadores. Los ríos mediterráneos son poco caudalosos y sufren fuertes variaciones estacionales en su caudal, nuestros peces no saben en grandes masas de aguas estancadas como son los pantanos. 

Pude identificar pez sol (Lepomis gibbosus) y trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss). En las orillas revoloteaban libélulas rojizas como el vino de la comarca, Trithemis annulata, esta especie mecería protagonizar la etiqueta de algún buen bobal.


Trithemis annulata

El pinar en el istmo que une el Rabo de la Sartén es frondoso y allí pude observar una ardilla roja (Sciurus vulgaris), grupos familiares de mito común (Aegithalos caudatus) y cetia ruiseñor (Cettia cetti).

En el alto del Rabo de la Sartén me vi rodeado de grupos de avión roquero (Ptyonoprogne rupestris) y buitres. Había más cabras monteses, me sorprendió que en grupo había una cabra cimarrón (Capra aegagrus hircus) que parecía estar muy feliz con la libertad y con sus nuevas amigas monteses.


Viaducto de la A-3 en Contreras

Desde la altura se domina todo el tramo de la presa del embalse de Contreras y las enormes infraestructuras de la A-3 y las vías del AVE, sus túneles y gigantescos viaductos. En esa zona se soleaba una lagartija colilarga (Psammodromus algirus) mientras me vigilaba un azulado macho de roquero solitario (Monticola solitarius), volaban palomas bravías (Columba livia) y una familia de urraca común (Pica pica).




RUTA DE LAS SALINAS DE VILLARGORDO, 20/6/21

Esa mañana dejé el coche antes de llegar al Kiko Park, a la altura de la fuente del Junco. En la zona había curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), mariposas como la piquitos clara (Carcharodus lavatherae) y libélulas Sympetrum meridionale. En las balsas se veían zapateros (Gerris lacustris) y notonecta (Notonecta glauca).


Salinas de Villargordo

Bajé por una pista muy estropeada que rápidamente se convierte en una senda. Hay cárcavas donde contrasta el variado colorido de arenas desnudas. Las hay de color gris formadas por yesos, rojizas en las capas arcillosas, las tierras calizas oscilan en mil tonos entre el amarillo y el blanco. En las zonas más frescas y húmedas crecen pinos, en las más resecas y expuestas solo crece matorral, está dominado por espartos, romeros y aliagas.


Fuente del Junco, Villargordo del Cabriel

En la pinada cantaba un macho de alondra totovía (Lullula arborea) al que respondía con su graznido de alarma un arrendajo euroasiático (Garrulus glandarius).


Corzo

Me asomé a uno de las ramblas que excavan las aguas torrenciales y escuché la ronca de un corzo (Capreolus capreolus) que debía estar encelado. Su ladrido asustó a una pareja de paloma torcaz (Columba palumbus) que se levantó de la copa de un pino con su típico palmetazo de alas.


Mito común

Una pista bajaba al fondo de un barranco, estaba está muy rota por la escorrentía y no está señalizada pero pensé que podía llevarme a las salinas. En el pinar cantaba la oropéndola europea (Oriolus oriolus) y se alimentaba un grupo de mito común (Aegithalos caudatus).


Salinas de Villargordo

Tuve suerte y llegué a las salinas de Villargordo. Me sorprendió que estaban muy bien conservadas gracias a que solo se puede llegar andando y no estar señalizadas. La estructura de las pilas está casi intacta, en peor estado estaba el canalizado que distribuía la escasa agua que mana, entre las distintas balsas de evaporación. Lo increíble es que todo el canalizado está hecho con troncos de sabinas ahuecadas con hachuela y convertidas en canalones. Su madera es muy dura y casi imputrescible, por eso se utilizaba para conducir el agua. Allí descansa un bosque entero de sabinas centenarias. Lo que amenaza ruinas es la casa que ha perdido parte de uno de los muros de carga. 


Detalle canalones de sabina, Salinas de Villargordo

En su interior se amontonan sacos vetustos de arpillera con los que transportaban la sal en caballerías. Este es un lugar que merecería convertirse en un museo, gracias a su estado de conservación sería fácil poner en funcionamiento la instalación, rellenar con agua las balsas y ponerlas a evaporar. Lo peor es que habría que abrir una pista nueva en una zona que hoy es un remanso de tranquilidad, quizás el lugar merezca seguir siendo un tesoro oculto. En la zona vive una familia de Collalba rubia (Oenanthe hispanica).


Flor de sal en Salinas de Villargordo


De regreso en lo alto volaba una águila calzada (Aquila pennata) y un grupo de buitres exploradores de carroñas.


Salinas de Villargordo



RUTA DE LA PRESA DE CONTRERAS, 19/9/21

Pasados los meses de más calor regresé a Villargordo para sondear la zona de la presa del Embalse Contreras. La jornada no deparó ninguna de las sorpresas naturales que se pueden observar durante la invernada, pero como siempre fue una mañana interesante.


Avión roquero

En la presa se veía colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), atrapaban insectos en vuelo una veintena de avión roquero (Ptyonoprogne rupestris) a los que acompañaba algún avión común (Delichon urbicum).


Cormorán grande

En lo alto planeaban seis buitres y en una de las orillas se soleaban dos cormoranes (Phalacrocorax carbo).

En el poblado que construyeron para alojar a los trabajadores que levantaron la presa, en la cementera abandonada descubrí collalba negra (Oenanthe leucura), curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), pito ibérico (Picus sharpei) y roquero solitario (Monticola solitarius).


Cabra montés

Debajo de una gran higuera dos hembras con un chivo del año de cabra montés (Capra pyrenaica) se comían algunos higos caídos. Pensé que con solo trepar un poco podrían alcanzar muchos más. Es curioso que estos animales no tienen ningún miedo a caminar en vertiginosos precipicios rocosos pero sus pezuñas no les valen mucho para sujetarse en las ramas de las higueras a unos pocos metros del suelo.

Texto y fotos de Rafa Muñoz.